La pulsera del día a día
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La pulsera buena es la que se nota cuando la llevas y se nota cuando no. La que dejas de ver porque ya es parte de tu muñeca.
Las pulseras tienen un problema específico: viven exactamente donde más pasa la vida. La muñeca recibe agua de cada vez que te lavas las manos, sudor del gym, crema de manos, perfume, y rozaduras con el reloj, el bolso o la chaqueta. Cualquier pulsera que no aguante esto, te dura semanas.
Saverlia hace pulseras pensadas para vivir justo ahí.
Por qué no se manchan ni se rompen fácil
El acero inoxidable 316L es significativamente más resistente que la plata o el latón con baño de oro. No se raya con la misma facilidad, no se pierde el color con el roce constante, y los cierres aguantan miles de aperturas sin romperse.
Lo que esto significa para ti en práctico: te puedes lavar las manos con la pulsera puesta sin tener que pensar. Te puedes meter al mar con ella. Puedes hacer ejercicio con ella. Puedes acostarte con ella si quieres (aunque te recomendamos que no, por comodidad).
Stacking en la muñeca
El stack de muñeca funciona bien con 2-3 pulseras máximo: una cadena fina, una pulsera con detalle (eslabón, bola, núdo), y opcionalmente tu reloj. Si llevas reloj, las pulseras van en la otra muñeca o en la misma pero detrás del reloj para que no rocen el cristal.
La pulsera primera
Si nunca te has comprado una pulsera fina y estás empezando, te recomendamos una cadena ajustable (que va con todo) o una pulsera de eslabones medianos (que da un poco más de presencia sin ser ostentosa).
Ambas funcionan solas, en pareja, o como base para construir un mix más adelante.
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